Apple contra el mundo (de la edición digital)

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En un tiempo en que The Artist, la favorita a los Oscar de este año, es una película de cine mudo como las que llenaban los cines en los años 20, y uno de los autores cuya obra se expone más en las mesas de novedades de las librerías ahora mismo es Charles Dickens, que falleció en 1870, unos cuantos periodistas, como explicaba David Carr en The New York Times, se reunieron en un bar para quejarse sobre lo poco que se lee e “hicieron algo más que pedir otra ronda”. El resultado fue Atavist.net, una editorial de libros digitales que aprovecha las posibilidades de Internet con enlaces a más información, vídeo y, sobre todo, una forma distinta de presentar los textos.

Dos periodistas con un interesante recorrido profesional como son Evan Ratliff y Nicholas Thompson, colaboradores habituales de la revista Wired, entre otras publicaciones, estaban cansados de escuchar que en Internet hay que escribir textos cortos y con poca profundidad. Los dos periodistas que crearon Atavist apostaron por lo contrario: el periodismo de largo formato. Así, comenzaron a publicar textos largos, la mayoría de no ficción, intentado aprovechar toda la potencia narrativa de Internet.

Con una inversión inicial de 20.000 dólares, pusieron en marcha la editorial y comenzaron a vender los libros digitales por 2,99 dólares si se descargan para iPad, donde sacan mucho partido a la interactividad, y 1,99 si es para Kindle. “Queríamos crear algo por lo que la gente estuviera dispuesta a pagar, porque la web es muy buena para la creación de bits de información breves y ágiles, pero no tanto cuando se trata de piezas bien editadas y con un lenguaje cuidado”, explicó Thompson, quien dejó su trabajo como redactor jefe de The New Yorker para incorporarse a The Atavist. Los autores se reparten con el editor el importe de las ventas.

Pero en el modelo de negocio de la editorial digital no sólo figura la venta de libros para obtener ingresos. El tercer impulsor de Atavist fue el programador y diseñador web Jefferson Rabb, quien trabajó en un sistema de gestión de contenidos que permite la edición de los libros. Desarrollar una plataforma para un proyecto pequeño no suele ser rentable, pero sí lo puede ser si se licencia para su uso por parte de otras editoriales. Así, Atavist, un sitio pequeño de mucho prestigio, se convierte en la imagen y en el centro de investigación de la plataforma de edición. En Atavist, según explicaron en Technology Review, que publica el MIT, pretenden ganar dinero, pero también disfrutar compartiendo la herramienta y que todo el mundo pueda usarla.

Apple anunció la semana pasada eBooks Author, un programa para que cualquier  persona pueda editar y publicar libros siempre que trabaje con un Mac y los venda en su tienda iTunes. La potencia de Apple (basta con ver los resultados económicos que dieron a conocer ayer, donde, con la que está cayendo, en el último trimestre ha obtenido un beneficio de nada menos que 13.060 millones de dólares) puede terminar con proyectos tan interesantes como Atavist que nacen alejados de la enorme industria informática y de las editoriales comerciales. Su única esperanza puede ser que los libros que publica Atavist se distribuyen en la tienda de Apple y también sin tantas ataduras en Amazon, para teléfonos Android y para otros dispositivos de lectura como, por ejemplo, Kobo.

 

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4 respuestas a Apple contra el mundo (de la edición digital)

  1. jesús dice:

    No quiero creer que los grandes, antepongan quedarse con el mercado de los nuevos soportes (continentes), por encima de los contenidos, pero . . .
    oler huele . . . por cierto Dickens nació en 1812.

  2. Angel dice:

    No me queda claro en su artículo como puede Apple terminar con proyectos tan interesantes como Atavist. Si vende sus productos en la tienda de Apple , por cada libro (2,99$) la compañía de la manzana se queda un 30% (0,897$) y Atavist el 70% (2,093$). Obtiene un beneficio mayor de la venta del mismo producto en Amazon (no sé qué porcentaje se reserva Amazon del precio total, no imagino que sea 0%).

  3. Fran Iglesias dice:

    Yo tampoco veo razón para que ocurra eso. En realidad, la IBook Store es compatible con esa y otras iniciativas, lo de Apple es una tienda y ya se podrían vender antes libros en ella con formato ePub.
    Lo que puede cambiar iBook Author es que abre la edición de libros interactivos (sencillos, todo hay que decirlo) a casi cualquier autor y puede dar un acelerón a la publicación independiente de grandes grupos editoriales. Quizá ayude a romper el estatus actual.

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